Haakon VIII afronta el duelo familiar junto a sus hijos y la reina Sonia
Apenas 48 horas después del fallecimiento de Harald V, la familia se ha reunido en un servicio religioso íntimo para honrar su memoria, en una jornada marcada por el recogimiento y algunas ausencias notables.
Una ceremonia cercana y cargada de significado
Este domingo, a las 11.00 horas, la histórica iglesia de Asker, a unos 20 kilómetros de Oslo y muy próxima a la residencia de Skaugum, ha acogido el acto principal de la jornada. Hasta allí se han desplazado el nuevo rey Haakon VIII, de 53 años, acompañado por su madre, la reina Sonia, de 89, y por sus dos hijos: la princesa heredera Ingrid Alexandra, de 22, y el príncipe Sverre Magnus, de 20.
Vestidos de riguroso luto, los cuatro han formado una imagen de continuidad generacional. Haakon ha saludado a las autoridades eclesiásticas con una sonrisa contenida, asumiendo al mismo tiempo el papel de hijo que despide a su padre y el de monarca que representa a la institución. A su lado, la reina Sonia ha recibido el apoyo constante de su hijo y de sus nietos en unas horas especialmente difíciles. ¿Quién no siente empatía ante una escena tan humana dentro de un marco tan institucional?
La iglesia de Asker no es un templo de Estado, sino un lugar con fuerte vínculo familiar para la monarquía noruega. Allí se han celebrado tradicionalmente bautizos, confirmaciones y oficios privados, lo que ha convertido este primer servicio en memoria de Harald V en un momento especialmente personal.
Las ausencias que han llamado la atención
La reina Mette-Marit, esposa de Haakon, no ha asistido a la ceremonia. La Casa Real había anunciado previamente que se encuentra en proceso de recuperación tras el trasplante de pulmón al que se sometió en junio, consecuencia de la fibrosis pulmonar crónica diagnosticada en 2018. Por ese motivo mantiene una participación limitada en los actos oficiales, aunque se espera que esté presente en el funeral de Estado, cuya fecha aún no se ha confirmado.
Tampoco ha acudido la princesa Marta Luisa. Su marido se recupera de un trasplante de riñón realizado días antes. Así, la imagen que ha quedado en la iglesia es la de Haakon arropado por su madre y sus hijos mientras afronta el duelo más inmediato.
Un país que acompaña en el adiós
Mientras la familia se reunía en Asker, catedrales e iglesias de todo el país han celebrado oficios en memoria de Harald V, quien reinó durante más de tres décadas y generó un amplio cariño popular. Ciudadanos han depositado flores y mensajes en distintos puntos, en una muestra colectiva de respeto. ¿No resulta reconfortante ver cómo una nación entera se une en torno a una pérdida compartida?
Los próximos días seguirán marcados por el duelo oficial y por los primeros pasos de Haakon VIII como rey. La despedida de Harald V continúa, y con ella se abre un nuevo capítulo para la monarquía noruega.
